Función administrativa y función pública.

La función administrativa y la función pública son dos conceptos estrechamente relacionados, pero que no son sinónimos. La función administrativa es la actividad que desarrolla el Estado para satisfacer las necesidades generales de la sociedad. Se caracteriza por ser una actividad continua, regular y permanente. Por su parte, la función pública es el conjunto de actividades que realizan los servidores públicos en el ejercicio de sus funciones. En este sentido, la función administrativa no solo se limita a la burocracia y la ejecución de trámites, sino que también abarca la toma de decisiones estratégicas que afectan directamente a la sociedad.La función pública, por otro lado, va más allá de la mera administración y se enfoca en el servicio a la comunidad, lo cual implica un compromiso ético y dedicación a la justicia social.
Diferentes normas y leyes regulan estas dos funciones, pero mas allá de estas se necesita un conocimiento por parte de la ciudadanía para que así no se sientas desfavorecidos ni mucho menos, por el contrario, sepan que hay entes los cuales velan siempre por la efectividad de sus derechos y deberes para favorecer a la sociedad.
Sin embargo, es crucial reconocer que, en la práctica, estos ideales a veces se ven opacados por la corrupción, la falta de transparencia y la negligencia administrativa. La función administrativa y pública enfrenta constantes desafíos, como la presión política, la falta de recursos y la resistencia al cambio. Estos obstáculos pueden erosionar la confianza de la ciudadanía en las instituciones gubernamentales y socavar la eficacia de la administración pública.
Además, es vital fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones y en la supervisión de las acciones gubernamentales. Una sociedad informada y comprometida es la piedra angular de una administración pública sólida y responsable. La colaboración entre el gobierno y la sociedad civil es esencial para construir un Estado que responda a las necesidades de la población de manera justa y equitativa.
En definitiva, la función administrativa y la función pública son dos caras de la misma moneda. Ambas funciones son necesarias para el buen funcionamiento del Estado y para el bienestar de la sociedad. Es importante fortalecer ambas funciones para que el Estado pueda cumplir con sus fines de manera eficiente, eficaz, legal y transparente.
La reflexión sobre estos desafíos nos lleva a considerar la importancia de fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas y promover una cultura de transparencia en todas las instancias gubernamentales. La capacitación constante de los servidores públicos, junto con la implementación de medidas anticorrupción, son pasos esenciales para preservar la integridad de la función administrativa y pública.

Webgrafia
https://www.camara.gov.co/departamento-administrativo-de-la-funcion-publica-0
https://www.consejodeestado.gov.co/documentos/boletines/228/11001-03-06-000-2019-00051-00.pdf
https://normativa.archivogeneral.gov.co/ley-489-de-1998/

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